Lo cierto es que si yo fuera ahora universitario, y estudiase en la Fabrica de Armas de Toledo tendría un gran dilema. A ver quien es el guapo que quiere acabar su etapa de universitario con un campus como ese. Con esas fiestas, el ambientillo, esas zonas verdes con su cespecito para pasar las mañanas y las tardes soleadas de primavera. Y los días lluviosos, pues a esa megacafetería que acaban de abrir, en la que tiene que caber medio Toledo, seguro que el tercio está además tirado de precio. Así no hay quien acabe la carrera, ni ganas que hay claro, y yo que lo entiendo.
Etiquetas: universidad
10 Febrero 2008 a las 16:05
La verdad es que la universidad tiene un aspecto físico muy bueno, ¿Pero sólo eso?ya que las clases estan repletas de alumnos,porque falta profesorado,y si quieres preguntar algo en secretaria necesitas una mañana entera! desde mi punto de vista deberían invertir un poco más en ampliar aulas, ampliar plantilla de profesorado y secretarios para que la universidad sea bonita por dentro y por fuera
17 Febrero 2008 a las 11:53
¡Qué envidia! A mí me tocó hacer Ingeniería Téc. Industrial en el CEI (hace ya 10 años de esto), en unas aulas que nos prestaba el instituto, y con unos laboratorios (por llamarlos de alguna manera) que daban pena. Es decir, “ambiente universitario” nulo.