
Aún hoy quedan valerosos príncipes que rescatan a princesas, cautivas en castillos de malvados señores. Subiendo para ello por los muros de las fortalezas hasta llegar a los aposentos de su amada.
La magia del casco histórico de Toledo, hace que una simple escalera de mantenimiento apoyada en una pared, invite a nuestra imaginación a pensar en hidalgos y dulcineas.
Etiquetas: casco histórico
17 Abril 2008 a las 5:54
Tasio, te has salido con este post. Fantástica la foto. Un abrazo.
17 Abril 2008 a las 17:38
Muchas gracias Cerro, aunque no es para tanto.
Otro abrazo